Ahora confiar en alguien es casi imposible. La gente se ha vuelto mucho más reservada, tímida y desconfiada. Esta forma de actuar ante el resto, escondiéndonos es como un acto reflejo. Nos creamos una fortaleza, en ella protegemos nuestros recuerdos, nuestros sentimientos, las debilidades que tenemos, y lo que amamos. Encerramos nuestro corazón para que nadie pueda hacerle daño, hacernos daño. Cuando nos hacen la típica pregunta ¿estás bien?. Y nosotros aunque estemos llorando respondemos sí, estoy bien. Simplemente porque no tenemos ganas de explicar a nadie que es lo que sentimos, porque no queremos que nos hagan más daño, queremos aparentar para que no se preocupen por nosotros, porque es más fácil fingir que decir la verdad, porque desconfiamos.
Hace como un año estaba en un campamento internacional, y como siempre me pasé a dar las buenas noches a todo el que veía. Yo iba tan contenta a darles las buenas noches a dos chicas sin conocerlas, y de repente cuando llego, una empieza a llorar. Su amiga preocupada no dejaba de consolarla, y entonces le pregunte ¿qué te pasa?
Pensé que me iba a decir, no nada, pero mi sorpresa fue otra. Me dijo que su abuelo acababa de fallecer. Como pude intenté consolarla, diciéndole que pronto le vería y que le daría un abrazo como el que yo le estaba dando a ella.
No cualquiera se acercaría a ti y te daría un abrazo sin conocerte, ni tú contarías a nadie tus preocupaciones por la misma razón. La mayoría de veces no lo hacemos, ni siquiera conociendo a la persona. Pero hay alguien que sí lo hace, y ese es Dios. Como dice Oseas 12:6
Pon tu esperanza en Dios, y no solo la esperanza, también los problemas, tus debilidades, lo que sientes. Díselo a Dios, no le mientas diciendo que estás bien, porque no lo estas. Él nunca te fallará, te conoce bien antes de que nacieras, conoce cuáles son tus virtudes, cuáles son tus miedos, tus puntos débiles. Conoce todo, aunque posiblemente lo veas a muchas veces como un extrano que se te acerca a preguntar. Haz como esa chica. Pon toda tu fe en Él, porque te abrazará de tal manera que tus inseguridades se van a romper.
¿Crees que alguien te escucha cuándo te sientes solo? ¡Yo sí! Es el mismo que dio su vida por tí. ¿Sabes quién es? ¡Yo sí!
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sábado, 29 de septiembre de 2018
jueves, 6 de octubre de 2016
El médico
Jesús los oyó y les dijo: –No necesitan médico los que gozan de buena salud, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. (Marcos 2:17)
Hoy en día ir al médico es algo necesario, si tienes un problema o alguna enfermedad lo normal es acudir a un centro clínico para prestarte ayuda profesional.
Aunque muchísimas personas detestan ir al médico, es un problema, se creen que pueden curarse solos o que no les hace falta una intervención profesional. Lo típico "este dolor de estómago ya se pasará" es cierto puede que se calme el mal estar pero también puede acaba peor. Y si no es con un dolor de estómago será otro día con algo más grave. Ir al médico es algo necesario si realmente queremos que nuestra salud tanto física como mental siga funcionando para poder estar vivos.
Pero... ¿Y para lo espiritual? ¿Hay médico?
Pero... ¿Y para lo espiritual? ¿Hay médico?
Déjame decirte que sí, solo que muchas veces no queremos acudir.
Dios el señor es el mejor doctor que puede existir, no solo si le pides en oración podrá sanarte de tus enfermedades físicas, sino también espirituales. Es cierto que el orgullo, la pereza o vergüenza nos impidan ir al médico. Pero recomiendo que al de Dios nunca faltes una sola cita. Él llama a los que necesitan cuidado, a los que tienen un corazón roto, los que necesitan oír la verdad, a los que necesitan sentir amor, el llama a todos los que le necesitan. Y aún si estás sano, el te llama para la revisión del año.
Dios el señor es el mejor doctor que puede existir, no solo si le pides en oración podrá sanarte de tus enfermedades físicas, sino también espirituales. Es cierto que el orgullo, la pereza o vergüenza nos impidan ir al médico. Pero recomiendo que al de Dios nunca faltes una sola cita. Él llama a los que necesitan cuidado, a los que tienen un corazón roto, los que necesitan oír la verdad, a los que necesitan sentir amor, el llama a todos los que le necesitan. Y aún si estás sano, el te llama para la revisión del año.
Se preocupa tanto por ti que cada año, cada día, cada momento quiere revisar que todo vaya bien. Él lo último que quiere es que suframos de cualquier dolor. Hace no mucho escuché en la enfermería a un niño pequeño decir a su madre "quiero ir al médico" él no estaba enfermo. Pero quizás sí necesitaba algo de atención y preocupación.
Hoy Dios dice a todos los enfermos, todos los impuros, los de rojo corazón que vayan a él, incluso los que crean que están limpios. Porque quiere satisfacer hasta la más mínima necesidad que tengamos. Hoy estés limpio o no, acude al señor, nunca está de más una visita por la consulta. Cuando Jesús vio la fe que tenían, dijo al enfermo: –Hijo mío, tus pecados quedan perdonados.
(Marcos 2:5)
(Marcos 2:5)
Hoy Dios te llama, para sanarte y para enseñarte que hasta por un simple dolor de cabeza, un sentimiento de culpa o cualuier preocupación Él estará ahí.
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